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viernes, 19 de noviembre de 2010

En 1910 el clero católico reprueba a revolucionarios mexicanos

. viernes, 19 de noviembre de 2010

Viernes 19 de Noviembre del 2010

Este es uno de los episodios que en su Verdadera Revolución Mexicana, registró el escritor y periodista Alfonso Taracena (Cunduacán, Tabasco, 1896- México, 1995), quien fuera quizás el más acucioso cronista de la vida política del país en esos años. El presente trabajo, Edgar González Ruiz rescata lo concerniente a Puebla, a partir de 1910, en la obra mencionada, que es una cronología minuciosa, día por día, que abarca el periodo de 1901 a 1940. En esta ocasión Plaza de la democracia, transcribe
anscribe lo referente a sucesos de 1910-1911.


Maderista convencido, Taracena fue también partidario y amigo de José Vasconcelos, de quien se distanció tanto por motivos ideológicos como personales. Aunque católico, reprobó el fanatismo así como la manipulación de la fe y la violencia, incluida la de los cristeros, esgrimida por motivos religiosos.

El 15 de mayo de 1910, Taracena registró la “Manifestación en Puebla organizada por Madero y sus partidarios. Habla el estudiante Alfonso G. Alarcón, que según el criterio del corresponsal de un diario metropolitano “produjo una peroración hueca, muy parecía a los versos chirles que a veces publica en las ratoneras literarias””.

Enfurecido por el éxito de Madero en Puebla, al día siguiente le periódico oficialista de la época, El imparcial, despotricaba: “el infeliz Madero” a quien nadie hace volver al chiquero “en que se asfixia y en que ya lo tienen acosado la polilla y los ratones” cuando “va de ciudad en ciudad proclamado que los futuros mandatarios del pueblo deben salir de las caballerizas”.

Luego de relatar la heroica gesta de Aquiles Serdán, en su casa de las calles de Santa Clara en Puebla, Taracena puntualiza que a las 2 de la mañana del 19 de noviembre, el héroe fue descubierto al toser en su escondite; quiso hablar, pero cayó a las descargas de un soldado, Gonzalo Vega. Su cadáver es expuesto públicamente.

Aunque algunos círculos católicos apoyaban el maderismo, el 8 de diciembre de 1910, el arzobispo de Puebla, monseñor Ibarra y González, “recomienda a más de cien sacerdotes que, por medio del púlpito y el confesionario, procuren reprobar enérgicamente los actuales movimientos sediciosos”

Pese a ello, el 25 de febrero de 1911, en Regeneración, Ricardo Flores Magón acusaba a Madero de haber ofrecido al clero no respetar las leyes de Reforma, “y dejarlo mangonear como le convenga. El clero de Puebla dedicó misas para que la Divinidad pusiera en libertad al candidato cuando estaba preso en San Luis Potosí”.

El 10 de julio de 1911, Taracena se refería a los preparativos en Puebla para recibir a Madero, invitado por varios grupos políticos.”Días atrás la Secretaría de Gobernación envió al general Abraham Martínez y a varios agentes a investigar la denuncia de un complot organizado por miembros de la familia del exgeneral Mucio P. Martínez que dícese pretenden asesinar al caudillo de la Revolución ”.

Al día siguiente, se aprehendió en Puebla al jefe del estado mayor de Zapata, Abraham Martínez, acusado de usurpación de funciones, al tratar de cooperar en dichas investigaciones. “Hay mucho alboroto y protestas en Puebla por esta y otras aprehensiones”.

El 12 de julio, sale Madero en ferrocarril hacia Puebla, donde “surge un tremendo choque entre federales y revolucionarios; éstos, excitados por unos disparos dirigidos hacia ellos por un hijo del gobernador Martínez, se arrojaron sobre la Penitenciaría para libertar al jefe zapatista, Abraham Martínez. La refriega se intensifica en la plaza de toros, donde el coronel Aureliano Blanquet inicia una matanza feroz”.

Julio 13: “Los desórdenes poblanos continúan con el asesinato de los dueños y empleados de la fábrica La Covadonga , por un grupo de huelguistas. A pesar de que la ciudad es todo un desolador campo de batalla, Madero entra en ella avanzando a pie temerariamente desde la estación, porque en valor nadie le gana. El delirio de la multitud al recibirlo es inenarrable. Se aloja en la casa de Aquiles Serdán y desde uno de los balcones habla al pueblo, que se deshace en aclamaciones de júbilo. Como Zapata, desde Morelos, amenaza con avanzar a Puebla para castigar a Blanquet, Madero lo aplaca con una orden telegráfica”.

El 14 de julio, aniversario de la Revolución francesa, Madero habla en el Teatro Variedades, de la ciudad de Puebla, honra la memoria de Serdán, promete hacer justicia, y procurar el progreso de México.

El día 15, en otro discurso en Puebla, confirmando las acusaciones que le hiciera Flores Magón, Madero sugiere que algunas de las leyes dictadas por los reformadores contra el clero “pueden ser suavizadas” para que estén en armonía con el espíritu de la época. Agrega que él ha aprobado la política de conciliación del general Díaz a este respecto.

El 7 de noviembre de 1911, en una manifestación en Puebla en honor de Aquiles Serdán, el pueblo acumula materias inflamables sobre el sepulcro del policía porfiriano Miguel Cabrera y le prende fuego. Luego destrozan la tumba. Estos y otros relatos los encuentra en la gran obra de Alfonso Taracena.


FUENTE:
http://periodicosintesis.com.mx/columnas/29/Alfonso-Yanez-Delgado-Plaza-de-la-Democracia/2620/En-1910-el-clero-catolico-reprueba-a
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