Mostrando las entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Eutanasia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de abril de 2010

El Vaticano y la pedofilia

. miércoles, 14 de abril de 2010
6 comentarios

Miércoles 14 de abril del 2010

Wojtyla y Ratzinger impusieron que los crímenes de pedofilia fueran tratados como pecados o meros "delitos" de Derecho Canónico. Si la Iglesia quiere "limpiarse", el Papa debe derogar las leyes del secreto 




No podemos seguir ocultándonos detrás de un dedo. La cobertura que se les ha facilitado durante décadas a miles de curas pedófilos, en casos no denunciados ante las autoridades judiciales, pone directamente en causa la responsabilidad de Joseph Ratzinger y de Karol Wojtyla. Si se trata de responsabilidad moral o también jurídica no tardarán en decidirlo algunos tribunales americanos. La responsabilidad moral queda en evidencia, en todo caso, por los propios documentos que L'Osservatore Romano (órgano de la Santa Sede) volvió a publicar hace unos días.

Nos referimos a la responsabilidad de los dos pontífices en todos los delitos de pedofilia eclesiástica que no han sido denunciados ante los tribunales estatales. El punto crucial es, efectivamente, éste: el Sumo Pontífice y el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe impusieron una obligación taxativa a todos los obispos, sacerdotes, personal auxiliar, etcétera, para que no llegara a las autoridades civiles nada de lo que tuviera que ver con casos de pedofilia eclesiástica.

La confesión tiene su origen en ellos mismos. L'Osservatore Romano ha vuelto a publicar el motu proprio de Juan Pablo II, que reservaba al "Tribunal Apostólico de la Congregación... los delitos contra la moral", es decir "los delitos contra el sexto mandamiento del Decálogo cometidos por clérigos con menores de edad inferior a los 18 años", y la "Instrucción" ejecutiva de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con estas inderogables disposiciones: "Cada vez que el ordinario o el superior tuvieran noticia con cierta verosimilitud de un delito reservado, tras haber realizado una indagación preliminar, la señalarán a la Congregación para la Doctrina de la Fe".

Todas las notitiae criminis, en definitiva, debían afluir a los vértices. Papa y Prefecto informados de todo (es más, siendo los únicos en saberlo todo) son, exclusivamente, quienes tienen la primera y última palabra acerca de los procedimientos que se han de seguir. La "pena" máxima (casi nunca infligida) no va más allá de la reducción al estado laico del sacerdote. Por lo general, el castigo se limita a trasladar al sacerdote de una parroquia a otra. Donde, obviamente, reiterará su delito. "Pena" exclusivamente canónica, en todo caso. No ha de efectuarse denuncia alguna ante las autoridades civiles: "Las causas de esta clase quedan sujetas al secreto pontificio". ¿En qué consiste éste?

Hallamos la explicación en un documento vaticano de marzo de 1974, una "Instrucción" emanada por el entonces secretario de Estado, el cardenal Jean Villot, siguiendo la voluntad de Pablo VI. "En determinados asuntos de mayor importancia se requiere un particular secreto, que viene a ser llamado secreto pontificio y que ha de ser guardado con obligación grave... Quedan cubiertos por el secreto pontificio...". Y se enumeran a continuación numerosísimos casos, entre ellos la pedofilia eclesiástica. Más interesante aún resulta la minuciosa lista de personas que "tienen obligación de guardar el secreto pontificio": "Los cardenales, los obispos, los prelados superiores, los oficiales mayores y menores, los consultores, los expertos y el personal de rango inferior, los legados de la Santa Sede y sus subalternos", etcétera.

En definitiva, de forma exhaustiva, todo el mundo. La "suciedad" debe quedar en los "sótanos del Vaticano", inaccesible a la curiosidad excesivamente seglar de policías y jueces. La impunidad penal de los sacerdotes pedófilos queda garantizada. Es más, para alcanzar tal objetivo se exige un juramento de una solemnidad sobrecogedora. Reza la instrucción: "Aquellos que entren en posesión del secreto pontificio deberán prestar juramento con la siguiente fórmula: 'Yo... en presencia de..., tocando con mi propia mano los sacrosantos evangelios de Dios, prometo guardar fielmente el secreto pontificio... de manera que en modo alguno, bajo ningún pretexto, sea por un bien mayor, sea por motivo urgentísimo y gravísimo, me sea lícito violar el mencionado secreto... Que Dios me ayude y me ayuden estos santos evangelios suyos que toco con mi propia mano". Fórmula solemne y terrible, que nos exime de todo comentario.

Todas las Instrucciones mencionadas siguen aún en vigor. Frente a documentos ofíciales "expresivos" hasta tal extremo, provoca un notable desconcierto el que nadie exija explicaciones a las cúspides jerárquicas, el Papa y el Prefecto de la Congregación de la Fe, ante tanta evidente responsabilidad. Monseñor Bertone, en la época de la "Instrucción" de Ratzinger, obispo de Vercelli y secretario de la Congregación, en una entrevista de febrero de 2002 a la revista 30Giorni, al periodista que se hacía eco de las obvias preocupaciones de los ciudadanos diciéndole que "podría pensarse sin embargo que todo lo que se le dice fuera de la confesión no se acoge al secreto profesional de un sacerdote...", le contestaba desabridamente: "Si un fiel no tiene ya ni siquiera la posibilidad de confiarse libremente, fuera de la confesión, con un sacerdote... si un sacerdote no puede hacer lo mismo con su obispo porque tiene miedo de ser denunciado... eso querría decir que ya no existiría la libertad de conciencia". Libertad de conciencia, nada menos. Esa libertad de conciencia que el mundo moderno, gracias al heroísmo de tantos espíritus heréticos enviados puntualmente a la hoguera, consiguió imponer en contra la Iglesia, es invocada ahora para garantizar la impunidad a miles de curas pedófilos.

¿Qué sentido tiene, por lo tanto, seguir hablando de "zafia propaganda contra el Papa y los católicos" (L'Osservatore Romano), visto que son los propios documentos vaticanos los que desvelan la postura de acorazado rechazo frente a toda hipótesis de denuncia ante las autoridades judiciales seculares? Y téngase en cuenta que el "Motu proprio" y la "Instrucción" de 2001 marcan una fase considerada de mayor severidad de la Santa Madre Iglesia en relación con los sacerdotes pedófilos. No cuesta imaginar lo que ocurría antes.
El cardenal Sodano, decano del Sacro Colegio Cardenalicio, adopta el papel de la víctima: "La comunidad cristiana se siente herida con toda razón cuando se pretende involucrarla en bloque con las vicisitudes, tan graves como dolorosas, de algunos sacerdotes, transformando culpas y responsabilidades individuales en culpas colectivas con una arbitrariedad realmente incomprensible". No, vuestra eminencia, nadie pretende involucrar en bloque a la comunidad cristiana, la cuestión atañe sólo a la jerarquía de la Iglesia católica. Intentar corresponsabilizar a todos los fieles es "jugar sucio".

Pero volvamos a la cuestión crucial. Wojtyla y Ratzinger pretendieron e impusieron que los crímenes de pedofilia fueran tratados exclusivamente como pecados, en vez de como delitos, o a lo más como "delitos" de Derecho Canónico. Si el actual Pontífice ha entendido de verdad el alcance de la "suciedad" y la necesidad de combatirla puede demostrarlo de un modo muy sencillo: derogando inmediatamente con un "Motu proprio" las tristemente célebres "Instrucciones" que apelan al "secreto pontificio" y sustituyéndolas con la obligación de denunciar inmediatamente ante las autoridades judiciales cualquier caso. Y abriendo de par en par los archivos a todos los tribunales que lo soliciten, visto que algunos países han decidido plantear para la denuncia de estos crímenes una "moratoria" de un año con el fin de sustraer a la prescripción los casos antiguos.


Y con más razón si se considera que la jerarquía eclesiástica es la misma que pretende transformar en delitos, sancionados por las leyes del Estado, todo lo que considera pecado (aborto, eutanasia, control de la natalidad, etcétera), y que para muchos ciudadanos son únicamente derechos, por más que sean dolorosos.

Post scriptum:

Tras la redacción de este artículo, la oficina de prensa vaticana ha dado a conocer que desde el año 2003 existen nuevos procedimientos operativos, nunca hechos públicos y atribuibles al entonces cardenal Ratzinger, que se resumen en un texto de "líneas maestras" colgado en la página web de la Santa Sede, según el cual "siempre debe seguirse la ley civil en lo que atañe a la denuncia de los delitos ante las autoridades apropiadas". Estas "líneas maestras" son el texto más extravagante que ha producido nunca la Santa Sede. Texto anónimo y carente de fecha.

Y sobre todo: no se ha presentado nunca denuncia alguna. Si ese documento hubiera estado realmente operativo, la verdadera noticia sería que desde hace siete años todos los obispos del mundo desobedecen al Papa y a su Prefecto para la Congregación de la Defensa de la Fe. Una revelación digna del Premio Pulitzer.

Paolo Flores d'Arcais es filósofo y editor de la revista Micromega. Traducción de Carlos Gumpert.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Vaticano/pedofilia/elpepuopi/20100414elpepiopi_13/Tes


ESTO QUE HAS VISTO,  DIFÚNDELO...

CONTINUAR LEYENDO »»

lunes, 4 de enero de 2010

El ataque al Estado laico

. lunes, 4 de enero de 2010
1 comentarios

Lunes 4 de Enero del 2010


1. El ataque viene de fuera y de lejos. Del Vaticano. De un Papa alarmado por la disminución mundial de sus fieles y por la relajación de la fidelidad de los católicos a la palabra papal. Católicos pero a un tiempo ciudadanos de democracias, la mayoría de los católicos actuales parecen escuchar al “Santo Padre”, pero no obedecerlo sin mediar su libre albedrío.

 


2. Otro podría haber sido el camino elegido por el Papa Benedicto XVI para volver relevante a la Iglesia en sociedades democráticas. Una cruzada contra la pobreza o una cruzada contra la enfermedad, por imaginar dos causas pertinentes.

Esta es la desgracia para la década que inicia en el 2010: Aniquilado el Diablo del comunismo, el Papa ha elegido como nuevo Satán la ascendente moral democrática, y eso con la única intención de restaurar, sin enmienda, la marchita moral autoritaria del catolicismo.

3. Ninguna desviación de una moral delgada como un filo de navaja: control de la vida desde la concepción hasta la muerte: cero libertad, por ende cero diversidad, por tanto abominación de la invención: adiós al libre albedrío, terror al cuerpo humano y al placer y espanto de las mujeres autónomas y de los “diferentes”: el triste rosario de negaciones de la vieja moral autoritaria.

4. El Satán a combatir: la nueva moral hecha de libertades civiles: haz lo que quieras y te haga feliz, con tal de que no dañes a tu prójimo: ama a quien amas; elige el número y espaciamiento de tus hijos; edúcalos en las creencias en las que crees; y muere como mejor te parezca morir. Y todo con la protección y auxilio del Estado.

Los valores: la elección individual, la diversidad, el placer, la felicidad.

5. Lanzada en Latinoamérica en el año de 2007, la cruzada vaticana indica a los obispos cooptar arriba para imponer abajo. Cooptar la voluntad de las clases dirigentes para imponer como ley civil a los ciudadanos la desprestigiada moral restrictiva.

Indica igualmente tres vertientes de acción: anular las libertades civiles vigentes en sus países, blindar la prohibición de las aún no legisladas y aumentar los poderes del clero.

6. Así, el sueño de hoy de los obispos sería una sociedad donde sean ilegales y castigados: la diversidad sexual, la anticoncepción, el aborto, los matrimonios gays, el divorcio y la eutanasia. Y donde la Iglesia tenga: injerencia en la educación pública y en el Ejército, medios de comunicación masiva propios y el derecho a recibir un impuesto recabado por el Estado.

7. La cruzada vaticana ha tenido éxito en Latinoamérica únicamente en países donde la joven moral democrática todavía es muy insegura; en Perú y República Dominicana, países de por sí rezagados en cuanto a derechos civiles; en Nicaragua y en México, países de clases políticas corrompidas por el oportunismo y el analfabetismo moral.

8. En México la cruzada arraigó primero en la presidencia del PAN, desde donde los panistas liberales fueron arrasados debido a su distracción y/o su indolencia moral. Luego arraigó, y tal vez para el asombro de los mismos obispos, en la presidencia del PRI, nunca tan mendaz y desesperada por el poder como hoy. Y en los dos partidos la táctica subsecuente ha sido idéntica.

Los presidentes de cada partido convencieron a sus gobernadores y/o caciques locales para realizar el trabajo sucio de presionar a la mayoría de sus diputados para aprobar la criminalización del aborto en sus estados.

9. Es falso que la criminalización de las libertades civiles refleje el conservadurismo de la ciudadanía, como insisten para su disculpa los presidentes del PRI y del PAN, y afirman algunos de nuestros intelectuales “liberales”, por falta de curiosidad sobre sus prójimos.

En el caso reciente de la criminalización del aborto en 18 estados, sencillamente nadie consultó a la ciudadanía. Las reformas se realizaron de espaldas a los ciudadanos, y a menudo guardando el secreto de las fechas de su votación y aun de su contenido.

Por lo demás, consultas de la sociedad civil indican lo contrario: los mexican@s no somos conservadores.

10. Estas son algunas de las cifras de la encuesta realizada entre católic@s mexican@s en 2003. Reproduzco apenas algunos resultados pero invito al lector a consultarla íntegra en la dirección de internet www.catolicasporelderechoadecidir.org

Una persona puede usar métodos anticonceptivos y ser un buen católico: 84%.
En la escuela debe informarse sobre todos los métodos de anticoncepción: 89%.
En nuestro país debe permitirse la interrupción de un embarazo en los siguientes casos: 
cuando la vida de la mujer está en peligro (82%);
cuando la salud de la mujer está en riesgo (77%);
cuando la mujer tiene sida (69%);
cuando el feto presenta defectos congénitos graves, físicos o mentales (66%);
cuando el embarazo es resultado de una violación (65%).

11. Lo que veremos en México en próximas fechas probablemente será a las dos morales, la vieja moral autoritaria y la nueva moral democrática, medir sus fuerzas.

Ya se prepara desde el interior del PRI el movimiento de Ciudadanos en Defensa del Estado Laico (edolaico@gmail.com). Ya se preparan desde varios flancos controversias constitucionales para revocar las reformas antiaborto en 18 estados. Ya opera el Fondo María para auxiliar a mujeres que deseen venir al DF a abortar en hospitales públicos (maria.balance@gmail.com). Ya se aprobó en la Asamblea de la Ciudad de México la despenalización del aborto, la libertad para recurrir a la eutanasia y, hace apenas unos días, el matrimonio de personas del mismo sexo.

Por el lado de la reacción, ya prepara el PAN la controversia constitucional para vetar el matrimonio de personas del mismo sexo. Ya ha colocado en la Suprema Corte de Justicia un nuevo juez catolizante. Ya se prepara el veto al aborto en otros seis estados. Ya es estridente el silencio de un presidente panista que prometió cuando candidato no interferir con las libertades individuales y respetar el Estado laico.

12. Una confesión personal, para cerrar este texto. Daría cualquier cosa por escribir sobre el futuro de mi país y no sobre la pesadilla de un pasado decimonónico que se nos ha venido encima. Corrijo: que nos han lanzado encima desde fuera a l@s mexican@s.

Pero esta es la miserable arena que hay que palear antes de volver la mirada hacia delante.


ENLACE


ESTO QUE HAS VISTO,  DIFÚNDELO...

CONTINUAR LEYENDO »»

LO MAS VISITADO DE LA SEMANA PASADA