04/03/2013 - 05:02 AM
Londres, Inglaterra.- El cardenal Keith O’Brien, que renunció el
25 de febrero a su puesto de arzobispo de St Andrews y Edimburgo tras
ser acusado de “comportamiento inapropiado” en los años 80, admitió ayer
que su “conducta sexual” no fue siempre la que se esperaba de él.
El cardenal, que hasta hace poco fue el máximo jerarca de la Iglesia
católica en Gran Bretaña, no dio detalles sobre los mencionados “actos
sexuales inapropiados”, pero prometió “no tener más participación” en la
vida pública de la Iglesia, una declaración que llega en un mal momento
para el Vaticano, que lucha para dejar atrás los escándalos que
incluyen los de curas pedófilos.
En un comunicado divulgado por la Iglesia católica de Escocia, O’Brien
pidió perdón y reconoció que, “a veces, mi conducta sexual cayó por
debajo de los estándares que se esperaban de mí como sacerdote,
arzobispo y cardenal”.
El lunes 25 de febrero, el todavía papa Benedicto XVI aceptó la renuncia
de O’Brien un día después de que éste fuese acusado de acoso en la
prensa británica por cuatro sacerdotes, lo que dejó al Reino Unido sin
representante en el Cónclave papal.
El Pontífice aceptó la renuncia presentada meses antes de que, el 17 de marzo, O’Brien cumpla 75 años.
Hoy, el cardenal, conocido detractor de la unión entre personas
homosexuales, pidió perdón a aquellos a los que “ofendió”, así como a la
Iglesia católica y a los escoceses.
“Pasaré el resto de mi vida en retiro. No voy a desempeñar ningún papel
en la vida pública de la Iglesia católica de Escocia”, apuntó el
cardenal, que, a sus 74 años, era el más veterano en la jerarquía
católica británica.
En un primer momento, el clérigo, máxima autoridad de la Iglesia
católica escocesa desde 1985, negó las acusaciones, publicadas hace una
semana en el dominical “The Observer”, y al anunciar su marcha también
renunció a participar en el Cónclave.
Las acusaciones contra el cardenal partieron de tres sacerdotes y un ex
sacerdote que fueron víctimas presuntamente de la conducta indebida del
cardenal cuando se encontraban bajo su tutela en los años 80.
Uno de ellos, hoy casado, relató al dominical “The Observer” que sufrió
acoso sexual del clérigo en su época de seminarista, cuando tenía 20
años, siendo O’Brien su “director espiritual”. Explicó que el ahora
cardenal lo sometió a acercamientos “inapropiados” tras sus oraciones
nocturnas que le provocaron depresión y cambios en su personalidad.
Considerado un conservador, Keith O’Brien ha manifestado abiertamente su
rechazo a la propuesta de legalizar el matrimonio entre homosexuales,
al aborto y al nombramiento de mujeres obispos.
ANTECEDENTES
» El cardenal Keith O’Brien renunció 25 de febrero como arzobispo de St.
Andrew’s y Edimburgo después de que el diario “The Observer” publicó
denuncias de sacerdotes que no fueron identificados acerca de la
conducta impropia del prelado.
» En sus declaraciones iniciales, O’Brien dijo que renunciaba para no
distraer la atención del Cónclave de cardenales que debe elegir al
sucesor del ahora papa emérito Benedicto XVI, y añadió que no asistiría a
la reunión cardenalicia.
» Pero ayer, la Iglesia católica escocesa emitió un comunicado según el
cual O’Brien dijo que en ocasiones “mi conducta sexual cayó por debajo
de las pautas que se esperan de mí como sacerdote, arzobispo y
cardenal”.
Comienza ‘danza’ de favoritos al Papado
El Cónclave debe todavía iniciar, y sobre quién será el sucesor de
Benedicto XVI ya corren las apuestas entre los simples mortales (todos
tienen a su favorito), y los representantes de Dios en la Tierra (quien
más de uno se ve con posibilidad).
Desde que Benedicto XVI anunció su renuncia, prácticamente no ha habido
día en que no haya sorpresas, primero sobre los cardenales que
participarán en el Cónclave, y luego entre quiénes de ellos tienen más
posibilidades para suceder a Joseph Ratzinger.
Ya entre los cardenales presentes en Roma, quienes comenzarán hoy las
llamadas congregaciones (consultas de orientación) comenzó a surgir un
nuevo nombre: el del brasileño Odilo Pedro Scherer, quien también es de
origen alemán. El arzobispo de Sao Paulo es cercano a Tarcisio Bertone,
por lo que se encuentra entre dos fuegos: los aliados al ex secretario
de Estado y sus detractores.
Hay otras voces que dicen que el nuevo Papa vendría nuevamente de
Europa, pues del Viejo Continente son al menos 60 conclavistas, quienes
tampoco verían mal al arzobispo de Budapest, Peter Erdo como un fuerte
candidato.
Otro que se cotiza es el arzobispo de Viena Christoph Schönborn, quien
es considerado conservador, pero con gran capacidad de diálogo con los
sectores más rebeldes de su Iglesia. Pero entre los más nombrados sigue
siendo Angelo Scola, Arzobispo de Milán.
No por ello dejan de comentarse otros nombres como el del Arzobispo de
Boston, Sean O’Malley, que representaría a Estados Unidos y Sudamérica,
pues ha sido misionario en la Isla de Pascua, y en medio de los
escándalos de pedofilia en Estados Unidos, O’Malley supo conservar su
credibilidad.
El viernes pasado causó mucha sorpresa que en Roma habían pegado decenas
de carteles con la imagen del cardenal ghanés Peter Turkson. “Voten por
Peter Kodwo Appiah Turkson en el Cónclave”, decía uno de los carteles
con la imagen del cardenal.
La realidad es que la historia de los cónclaves demuestra que no
importan los favoritos, todo puede cambiar en el último momento; de
hecho, quien se promociona demasiado, puede ser muy penalizado.
REUNIONES LLENAS DE INTRIGAS
Los cónclaves a lo largo de la historia siempre han estado llenos de
golpes bajos, desencuentros, y acuerdos en lo oscurito que obviamente,
siempre han tenido su halo de misterio e intriga.
Hace 35 años, cuando se debía elegir al sucesor de Juan XXIII, la
víctima excelente de una operación de este tipo fue el cardenal Giuseppe
Siri en 1978, en el Cónclave cuando se eligió al Papa polaco y él,
Siri, estaba entre los favoritos.
Marco Tosatti, experto en cuestiones vaticanas, recuerda aquel momento
como una verdadera trampa, pues la candidatura de Siri parecía que nadie
la podía tirar.
Siri era considerado un conservador, a quien se le oponía con Giovanni
Benelli, quien era obispo de Florencia y era bien visto en las
izquierdas. Sin embargo, lo apoyaban varios más entre los que estaban el
cardenal Stefan Wyszynski, primado de Polonia.
“Pero el 14 de octubre, a pocas horas de iniciar el Cónclave, sobre la
Gazzetta delLunedì’, una inserción del Corriere della Sera de Génova, se
publicó una entrevista con Siri, quien atacaba duramente algunas
reformas del Concilio, particularmente, las de la colegialidad
episcopal.
“Ni siquiera sé qué quiere decir el desarrollo de la colegialidad
episcopal. El Sínodo no podrá jamás convertirse en instituto
deliberativo de la Iglesia porque no está contemplado en la constitución
divina de la Iglesia. Podrá al máximo convertirse, si el derecho
canónico lo admite, en una institución eclesiástica pero no en un
derecho divino”, dijo en aquella ocasión Siri.
Tosatti cuenta que el cardenal había pedido que la entrevista fuera
publicada cuando los electores hubieran salido del Cónclave, sin
embargo, en plena auscultación, los cardenales encontraron la nota en
sus carpetas y Siri perdió así los favores de una parte de los
purpurados.
“Es muy probable que sin la publicación anticipada de la entrevista, Siri hubiera podido ser el elegido”, asegura Tosatti.
Recuerda que cuando murió Juan XXIII ocurrió otra cosa. En una reunión
secreta, llevada a cabo el 18 de junio de 1963, en el convento de los
frailes capuchinos de Frascati, estaban los cardenales llamados
“progresistas”, convocados por el cardenal Clemente Micara, amigo de
muchos años del cardenal Juan Bautista Montini, quien era arzobispo de
Milán y el candidato con más posibilidades.
Llegaron, entre otros, los cardenales Leo Jozef Suenens, de Bélgica;
Joseph Frings, de Alemania; Achille Liénart, de Francia; Bernard Jan
Alfrink, de Holanda; Paul-Émile Léger, de Canadá; Franz König, de
Austria, y el mismo Montini.
Los progresistas temían un Cónclave duro, y a Concilio abierto, hicieron
un acuerdo, aunque sabían que podían ser criticados. Así, decidieron
apoyar la candidatura de Montini y fue electo entonces como Paulo VI, el
21 de junio de 1963.
Algo escandaloso ocurrió en el Cónclave de 1903, cuando fue elegido Pío
X. La competencia era abierta con MarianoRampolla del Tíndaro,
secretario de Estado del Papa apenas desaparecido, León XIII.
El cardenal de la corona austriaca, Jan Puzyna, príncipe obispo de
Cracovia, se levantó cuando a Rampolla le faltaban pocos votos para ser
elegido. Puzyna entonces extrajo de una bolsa un documento recibido de
Viena y dijo que el emperador Francesco Giuseppe I de Austria,
aprovechándose del antiguo ius exclusivae, ponía un veto contra
Rampolla, pues lo consideraban “demasiado francés y antiaustriaco”.
Un cardenal entonces lo calificó como un episodio disgustoso.
Así, cuando Pío X llegó al poder, abolió de inmediato el derecho de veto de las potencias políticas.
SCHERER, UNO DE LOS IMPULSADOS
Anoche, el periódico italiano “La Stampa” reportó que un nuevo grupo
estaría en movimiento para llevar al Trono de Pedro al primer Papa
latinoamericano de la historia, al lado de un secretario de Estado
italiano o argentino de orígenes italianos.
Así como “en 2005, algunos cardenales influyentes se habían puesto en
marcha para la elección de Joseph Ratzinger, ahora, casi ocho años
después, un nuevo grupo estaría promoviendo un Papa latinoamericano”,
confirmaron fuentes autorizadas a “La Stampa”.
Entre los protagonistas de esta iniciativa habría dos purpurados de
peso como el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, y el
cardenal Giovanni Battista Re. “Y no hay que excluir que se sumen otros
curiales italianos a esta tendencia.”
El “papable” de este grupo es el arzobispo de Sao Paulo Odilo Pedro
Scherer, brasileño de 63 años que de 1994 a 2001 trabajó como oficial en
la Congregación para los Obispos y a quien el mismo cardenal Re, que
dirigía el mismo dicasterio, promovió a la dignidad del episcopado.
“Scherer es un latinoamericano que goza de prestigio, tiene un apellido
alemán, es de modales bien medidos que podrían llevar a considerarlo
poco latino y además habla bien el italiano”, reportó el periódico.
En estos días, su nombre ha aparecido en varias de las conversaciones de
los cardenales. Una de las intenciones de sus “patrocinadores” curiales
sería llevar por primera vez a un prelado latinoamericano al Trono de
Pedro, pero siempre y cuando hubiera a su lado un secretario de Estado
que conozca bien la Curia romana.
El del argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las
Iglesias Orientales y Sustituto durante la última fase de Juan Pablo II y
el comienzo de Benedicto XVI, también se escucha por los pasillos de la
Secretaría de Estado.
NO MÁS RENUNCIAS
Un cardenal australiano expresó la esperanza de que la renuncia del papa
Benedicto XVI no siente un precedente, porque a la Iglesia católica
Romana no le conviene que “el Sucesor de Pedro entre y salga”.
El cardenal George Pell dijo en una entrevista: “Espero que no entremos en una sucesión de papas que renuncien rápidamente”.
Fuente:
http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/confiesa-cardenal-delitos-sexuales-1362386831
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